Pinturas rupestres de Macusani y Corani

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La zona rupestre ocupa la parte noroccidental del distrito de Macusani y el extremo sureste del distrito de Corani, ambos pertenecientes a la provincia de Carabaya. Ubicamos todos los sitios, con muy pocas excepciones, en la margen izquierda del río Macusani, en terrenos de las comunidades campesinas de Tantamaco e Isivilla, y a una altura entre 4150 y 4400 m.s.n.m. El primero en documentar rudimentariamente algunos sitios de pintura rupestre de Carabaya fue el puneño Juan Palao Berastain en 1991. Es realmente sorprendente que una zona tan fecunda en manifestaciones de arte rupestre milenario, probablemente muy similar en antigüedad a las de Toquepala, no haya recibido más atención de parte de los arqueólogos nacionales y extranjeros. Las iconografías se calculan por centenas y aun no se sabe la cantidad aproximativa.



Topográficamente, los sitios están emplazados en aleros, cuevas poco profundas y paredes rocosas a lo largo de los acantilados de los cañones o también en las paredes lisas de afloramientos rocosos en las laderas, así como en las planicies y lomas entre los cañones. Están ubicados frecuentemente desde la base misma de los aleros hasta, a veces, una altura de 3 y 4 metros, lo que significa que era necesario el empleo de andamios para la confección de las pinturas. En algunos aleros, las pinturas rupestres revisten todas las paredes, en otros solo partes seleccionadas de ellas. Los abrigos grandes, con presencia de pinturas muy antiguas, atraían nuevas generaciones de pintores para agregar motivos o escenas hasta épocas precolombinas más recientes, y, en algunos casos, hasta la Colonia y la República. Destacan las figuras zoomorfas, antropomorfas con escenas de caza y danzantes, las figuras denominadas de "tejidos" y en menor medidas las de motivos geométricos y signos abstractos.



La mayor parte de las figuras de Macusani-Corani están organizadas en escenas de caza integradas por camélidos o ciervos, cazadores con diferentes armas, ayudantes de cacería formando cercos humanos y estructuras posiblemente interpretables como cercos. Con menor frecuencia encontramos representaciones de conflictos armados y posibles rituales vinculados con la caza. En el repertorio del arte rupestre de Carabaya se pueden ver motivos de tipo ornamental. En muchos paneles sobresalen bellos motivos cuadrangulares, rectangulares, ovalados y circulares con complejos o sencillos diseños interiores de gran sentido estético, realizados en uno, dos o varios colores denominados "tejidos" o "mantas" claramente vinculadas con la tradición textil de las poblaciones autóctonas. Por las superposiciones halladas en varios sitios, se deduce que son más tardíos que la mayoría de las escenas de caza. Así mismo en la mayoría de los sitios de pinturas rupestres encontramos manifestaciones coloniales, probablemente debido a la temprana y masiva presencia española en el área, dada su cercanía a minas de oro y otros metales preciosos. La iconografía se limita a la representación de cruces latinas simples o con pedestal, caballos, jinetes, hombres jalando caballos, perros y llamas.



El arte rupestre de Carabaya no sólo evidencia que la caza de camélidos silvestres, en los milenios anteriores a su domesticación, representó la principal actividad económica de los habitantes, sino que nos revela también detalles interesantes sobre los métodos de caza, las armas empleadas, la indumentaria de los cazadores y bailarines, posibles rituales vinculados con la caza, así como sobre la capacidad de observación y el gran sentido estético de los artistas. Destaca un estilo "miniaturista y detallista", muy particular en la figuración de los seres humanos. Denota mucho dominio de finos pinceles y una aguda observación por parte de los artistas prehistóricos que lograron plasmar escenas de gran dinamismo.



Se puede acceder a la zona por la carretera asfaltada Cusco-Puno hasta Santa Rosa (200 km), de donde se sigue la carretera afirmada a Macusani (100 km) vía Nuñoa. Otra ruta de acceso es por la vía asfaltada Puno-Cusco partiendo de la ciudad de Puno hasta Pukará y de allí por la carretera afirmada vía Azángaro y Asillo a Macusani. A las localidades de Tantamaco, Isivilla y Corani se llega por una carretera afirmada que parte del km 24 de la troncal Macusani-San Gabán.

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